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Escasez hídrica: No hay atajos ni soluciones mágicas

“Las inversiones han permitido tecnificar el riego en más de 50 mil hectáreas y atender a más de 80 mil productores”.

La disponibilidad de agua es un tema central en todas las regiones de Chile. Desde Arica a Magalllanes, los agricultores plantean el acceso a los recursos hídricos como una preocupación. Porque para hacer agricultura necesitamos regar y las condiciones climáticas en el mundo entero están cambiando y Chile no es la excepción.

Hay una menor disponibilidad de recursos hídricos en algunas regiones y no hay atajos ni soluciones mágicas. Hay que invertir más y de una manera más eficiente en el tiempo. Se necesita una mejor gestión de los recursos hídricos, cambiar el marco regulatorio vigente y mejorar la institucionalidad.

Actualmente, el Gobierno está llevando a cabo un plan para enfrentar la sequía que destina más de $140.000 millones por año y que considera, entre sus medidas de corto, mediano y largo plazo, la construcción de plantas desaladoras, impermeabilización de canales, tecnificación del riego, profundización de pozos, fortalecimiento de las iniciativas de agua potable rural y la rehabilitación y construcción de pequeños embalses.

Esto se suma a un récord de inversión pública en materia de recursos hídricos. Durante esta gestión, se habrán licitado y asignado para la conclusión tres grandes embalses y se espera que antes de marzo de 2018 se asigne la conclusión de otros cuatro, en las regiones de Arica y Parinacota, Coquimbo, Valparaíso y la nueva Región de Ñuble

Adicionalmente, la Comisión Nacional de Riego ha invertido entre el año 2014 y 2016, $180 mil millones, a los cuales se han sumado otros $40 o 50 mil millones, provenientes del sector privado. Eso ha permitido tecnificar el riego en más de 50 mil hectáreas y atender a más de 80 mil productores.

Lo que se ha hecho durante estos años es actuar a partir de la mirada de que hay déficit y deficiencias normativas. Por ello, el Gobierno ha enviado al Congreso un proyecto de ley que modifica el Código de Aguas para enfrentar la situación existente y que es completamente diferente a lo que teníamos hace 20 o 30 años cuando se dictó el actual cuerpo legal.

Desde la perspectiva del Gobierno, lo más importante que se está discutiendo en el Congreso es garantizar que la prioridad para el acceso al agua la tienen los seres humanos. Lo segundo es ser capaces de preservar hacia el futuro los recursos de manera de tener, efectivamente, caudales ecológicos mínimos en los términos en lo que se ha venido calculando desde el año 2005, donde la única diferencia es que se incorpora al marco legal de manera explícita, y, en tercer lugar, se busca desincentivar cualquier uso especulativo del agua.

La única manera de enfrentar los desafíos del cambio climático y que nuestra agricultura sea capaz de generar empleo, ingresos y calidad de vida es sostener en el tiempo la inversión y generar buenas políticas públicas.