Institucionalidad busca proteger de la cuenca del río Aconcagua

El anteproyecto fija 16 áreas de vigilancia para el control del cumplimiento de las normas secundarias de calidad ambiental.

El Ministerio de Medio Ambiente informa que fue publicado el “Anteproyecto de normas secundarias de calidad ambiental para la protección de las aguas continentales superficiales de la cuenca del río Aconcagua” con el fin de proteger sus aguas y preservar sus ecosistemas acuáticos.

Este afluente es la principal fuente de abastecimiento de agua potable de las provincias de Los Andes, San Felipe, Quillota y Valparaíso. Alrededor de su cuenca se registran actividades de agricultura, minería, agroindustria, manufactura, generación de electricidad (hidroeléctrica y termoeléctrica), turismo y servicio de transporte.

El anteproyecto fija 16 áreas de vigilancia en la cuenca del río Aconcagua para el control del cumplimiento de las normas secundarias de calidad ambiental.

Ello deberá verificarse anualmente de acuerdo al Programa de Medición y Control de Calidad del Agua que será dictado por la Superintendencia del Medio Ambiente

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Importancia del establecimiento de normas

La jefa del Departamento de Conservación de Ecosistemas Acuáticos de la División de RRNN y Biodiversidad del MMA, Paula Díaz, indicó que “las normas de calidad vienen a conservar y recuperar los servicios ecosistémicos que prestan las cuencas. Estamos hablando de turismo, pesca artesanal, actividades deportivas, agua potable y, por supuesto, la biodiversidad. La agricultura también, en el sentido de que se va a regar con agua de mejor calidad.

Son sellos de calidad que van imprimirse en los productos que salgan de esta cuenca. También sirve para que los actores de la cuenca, cuando planifiquen actividades, tengan claro que tienen que cumplir con una normativa y esto es una forma de establecer normas claras para poder gestionar integralmente una cuenca”.

Añade que en la actualidad, salvo una norma de emisión vigente que se está actualizando y las RCA de cada empresa, “en la cuenca del Aconcagua existen múltiples contaminantes que no están regulados adecuadamente en sus efectos sinérgicos, generando daños a la calidad del agua, al ecosistema y a los servicios ecosistémicos que presta la cuenca”.

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