El sur de California desalinizará el agua de México

Un consorcio de compañías internacionales planea construir la mayor planta de desalación en Occidente en Rosarito, México, una ciudad costera en Baja California, a unos 15 kilómetros al sur de la frontera de Estados Unidos.

(Portal Ecoticias) El Distrito del Agua de Otay sirve a una población de 220.000 personas en el sureste del Condado de San Diego y actualmente compra agua potable del Distrito Metropolitano de Agua del Sur de California, a la Autoridad de Agua del Condado de San Diego y al Distrito de Agua de Helix. Pero también está buscando tener más fuentes y un mejor control sobre su oferta, por lo que ha dado un paso inusual: interesarse por la importación de agua desde México.

Un consorcio de compañías internacionales planea construir la mayor planta de desalación en Occidente en Rosarito, México, una ciudad costera en Baja California, a unos 15 kilómetros al sur de la frontera de Estados Unidos.

Los planes para la planta se vieron envueltos en disputas legales durante un tiempo, pero en 2016 comenzaron a avanzar y si el consorcio obtiene la financiación necesaria comenzará la construcción en mayo. La primera fase, con una capacidad diaria de 190 millones de litros de agua se completará para 2020.

Otay Water District ha intentado importar agua desalinizada por varios años y ha solicitado un Permiso Presidencial para construir un ducto que cruzaría la frontera. Se espera que la importación sea de unos 58 millones de litros diarios, pero esa cantidad podría aumentar y alcanzar los dos tercios de su suministro total de agua potable necesaria.

Preocupaciones ambientales

Existe la preocupación de que las tuberías de agua fronterizas no estén sujetas a los estrictos requisitos de la Ley de Calidad Ambiental de California, ya que la legislatura mexicana es algo más “blanda” en cuestiones medioambientales que la de EEUU.

Pero hay otras preocupaciones por el estilo. Los planes del Distrito de Aguas de Otay para comprar agua desalinizada de México para los consumidores estadounidenses se han enfrentado a fuertes objeciones del alcalde de Imperial Beach, una ciudad costera en el sur de San Diego.

El alcalde Serge Dedina afirma que los vertidos de la planta de aguas residuales de San Antonio de los Buenos en Punta Bandera, que está muy cerca de la nueva instalación y descarga sobre el océano podrían ser aspirados por la desaladora, haciendo que el agua no sea segura.

A todo esto, hay que agregar que el nuevo presidente de EEUU, Donald Trump no está muy por la labor de que entre en su país nada que provenga de México. Habrá que ver si los bajos costos que tendría el agua no lo hacen cambiar de opinión.

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