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El porvenir de la desalación en Chile

Desde que en 2015, el gobierno comunicara entre las medidas de largo plazo, la construcción de plantas desaladoras para resolver el problema del abastecimiento de agua para consumo humano, en zonas urbanas o rurales, no ha habido anuncios oficiales de otros proyectos.

De las iniciativas hoy vigentes, el que presenta mayor avance es la construcción de la planta de agua potable de Copiapó que abastecerá esa ciudad ya las comuna de Chañaral y Tierra Amarilla. Según anunció el gestor, Econssa, dicha planta comenzaría a operar a fines de 2018 o principios de 2019.

Con respecto a la planta de Aguas del Altiplano que abastecería a Arica, se encuentra en etapas tempranas y aún no se conoce fechade inicio de las operaciones.

El Plan Nacional para el combate a la sequía proyecta además, tres plantas desaladoras asociadas al abastecimiento de sistemas de agua potable rural en las cuencas de Limarí, Choapa y Petorca. Sin embargo, hay pocos antecedentes sobre el estado de estos proyectos.

En tanto, la planta que atendería a Tocopilla y la que se construiría en Antofagasta para cubrir el 100% de la demanda de la capital regional y de Mejillones, es de financiamiento totalmente privado, por lo que las barreras son totalmente diferentes a las anteriores.

Expertos, industria y sector público concuerdan que para frenar la escasez hídrica en Chile, la desalación es una solución. De eso no hay discusión. No obstante,las iniciativas parecen estar estancadas e incluso no pareciera haber certeza de que algunos de los proyectos puedan concretarse.

Cabe indicar, que cuando se creó la norma sanitaria no se previó que en algún momento el recurso podría escasear. Entonces, si actualmente un actor, ya sea público o privado, contempla la ejecución de un proyecto de esta envergadura, se topa con la medida legislativa que apunta a que los costos de la operación tienen que ser traspasados a la tarifa.

Y a decir verdad, este aumento gravaría a los consumidores finales, provocando el rechazo a este tipo de proyectos.

Por esto, y a pesar de que en la actualidad existen buenas iniciativas que resolverían la escasez hídrica, se ha ido complicando cada vez más la posibilidad que el sector sanitario dela zona norte y centro de Chile proyecten la construcción de plantas desaladoras.

Según especialistas del sector, la desalación no es el futuro para la industria, a menos de que se trate de decisiones privadas. Si esta aseveración es real, ¿qué opciones presenta Chile para abastecer con agua potable a comunidades que aún no disponen del recurso, para suministrar a ciudades en caso de emergencias o para enfrentar la creciente demanda por el aumento de la población?

Dicha incertidumbre se presenta como un reto, a las instituciones, empresariado y academia que debieran en tomar prontas cartas en el asunto.