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Tarifas de agua potable en Chile: logros y desafíos

Las tarifas de agua potable de Chile son una de las más bajas a nivel internacional.

Las tarifas de agua se han empleado para incentivar un consumo ambiental, social y económicamente sostenible y eficiente del agua. Con este fin, las tarifas debieran reflejar el valor de escasez del recurso y permitir la recuperación de los costos de operación y mantención de la infraestructura. Las evidencias internacionales muestran que tarifas bajas que no permiten la recuperación de los costos de operacióny mantenimiento, llevan a un deterioro de la infraestructura y altos consumos de agua, reduciendo la sostenibilidad del abastecimiento de agua y saneamiento.

Los objetivos del modelo tarifario chileno son: Financiar los costos de operación, mantenimiento, y las necesidades de inversión y reposición de la infraestructura; Financiar un margen consistente con el costo alternativo del capital para los operadores privados; Incentivar aumentos de eficiencia en la provisión agua potable, que se traduzcan en menores tarifas para los clientes; Incentivar un consumo de agua sostenible del agua. Es importante destacar que otros ingresos de los operadores ajenos a la producción y distribución del agua potable, se consideran al fijar las tarifas, permitiendo la reducción de estas.

La tarifa de agua potable presenta la siguiente estructura: (a) Cargo Fijo por empresa, y (b) Cargos que consideran (i) Tarifa variable de invierno (No Punta) y (ii) Tarifa variable verano (Punta y Sobreconsumo). Cabe indicar, que las tarifas varían según localidad considerando las restricciones geográficas, demográficas y tecnológicas.

El acceso al agua potable se asegura a través de la provisión de subsidios a los hogares de menores ingresos y más vulnerables. El monto de la tarifa subsidiada oscila entre 25% y 85% del costo del consumo de agua, hasta un máximo de 15 m3/mes.

En la actualidad, las tarifas de agua potable son una de las más bajas a nivel internacional, gráficamente podría decir que están en el tercio inferior. Las tarifas de Santiago están cercanas al promedio a los de las capitales de Sudamérica. Chile ha logrado una cobertura de agua potable urbana universal (99,9%), el más alto de Sudamérica, cuyo promedio es 88%. A su vez, la continuidad del servicio es la
más alta en Sudamérica, alcanzando un 99,3%. Además, el 98% de los operados cumplen los estándares de calidad.

Desde 1998, el consumo por hogar ha bajado en 22%, por lo que las tarifas han incentivado a un consumo de agua más sostenible.

A pesar de los logros, el sector enfrenta nuevos desafíos que requieren de una revisión y mejoramiento del actual marco regulatorio. Los más importantes son: bajos niveles de inversión en reposición de infraestructura que pone en riesgo la sustentabilidad del suministro; la creciente escasez hídrica que requiere de formas de financiamiento que no afecten significativamente a las tarifas; el aumento en la frecuencia de eventos extremos que llevan a posibles cortes en el suministro; y las altas pérdidas de agua promedio de 30%.

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