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FreshWater, agua prístina para todos

El equipo que mejora el acceso a este recurso, mira a Centroamérica como mercado para seguir creciendo.

(Diario Financiero) La historia de FreshWater, la máquina que transforma aire en agua, fue ideada a raíz de la enfermedad de la hija de uno de sus fundadores, Héctor Pino. Sus problemas renales le impedían el consumo del líquido con sodio. Esto motivó al equipo, que lo completan Alberto González y Carlos Blamey, a desarrollar una solución para “obtener agua prístina”.

¿Cómo funciona? El equipo acelera el ciclo natural del elemento, captando micro partículas de aire que se encuentran suspendidas en la humedad. Luego de un proceso de condensación y enfriamiento las transforma en gotas de agua, las que son filtradas, conservando sus minerales, explica Héctor Pino.

“Nuestra motivación después se amplió. Buscamos llevar agua potable a personas y zonas que no tienen acceso. La ventaja es que es de muy buena calidad para consumo humano”, dice.

A la fecha, el proyecto que comenzó en 2014, ha recibido apoyos de Corfo, Socialab, Fundación Chile, Start-Up Chile, entre otras entidades. Además, han recaudado fondos en torno a $ 350 millones.

La máquina ya está operativa en 30 puntos de Chile, desde la Región de Tarapacá hasta la Región Metropolitana. Uno de los lugares más icónicos donde se instaló fue el jardín infantil Motitas, en el pueblo de Cachiyuyo, Región de Atacama, donde el agua no sólo es escasa, sino también tiene altos niveles de minerales y metales pesados, por lo cual no es apta para consumo humano, impactando directamente la calidad de vida de los niños.

Sus creadores explican que una de las claves de la puesta en marcha del equipo ha sido su construcción, que se caracteriza por la sencillez de los materiales.

“Desde el primer prototipo terminamos evolucionando a un diseño mucho más simple para facilitar su construcción, embalaje, transporte y uso. Los materiales también son de fácil acceso, de manera que si se rompe, puedan repararlo los mismos usuarios”, comenta Pino.

Otras funcionalidades

Un reciente piloto realizado en un jardín infantil en Recoleta les permitió comprobar que la máquina no sólo soluciona el acceso al agua potable, sino también puede emplearse como sistema complementario frente a emergencias como cortes de suministro.

El emprendedor señala que este proyecto piloto, realizado en conjunto con Aguas Andinas, duró cerca de cuatro meses y están evaluando los resultados.

Los próximos pasos

El futuro está en la internacionalización, reconocen sus creadores. Por ello, están con dos pilotos en El Salvador, uno de los países con mayor pobreza en la región, en un jardín infantil y un colegio, para medir el impacto social y observar las externalidades positivas de su instalación.

“En este lugar se consume mucha agua envasada, en bolsas plásticas, por ende con la máquina y el uso de envases retornables no sólo evitas la basura que se genera y el costo de su tratamiento, también hay un aporte desde la perspectiva estética”, comenta Pino.

Al piloto en El Salvador, se suman proyectos en Colombia, Haití y Puerto Rico, donde ya están en conversaciones y realizando diagnósticos para ver cuál es la mejor manera de llevar a cabo las pruebas.

Los diferentes contextos en que han instalado el equipo han implicado ir adaptando la máquina.

“Estamos trabajando en el desarrollo del sistema autónomo en base a energías alternativas para integrar la máquina en comunidades que no cuentan con electricidad. Es el caso de Colombia, ya que la zona donde planeamos instalarla no cuenta con luz ni agua”, cuenta Pino.

Hoy, el desafío es generar un modelo de negocio que permita escalar la innovación.

“La meta es expandirnos a Centroamérica y para ello estamos buscando sponsors que nos permitan aumentar la capacidad de producción, ya que la fabricación actual responde a cada proyecto”, comenta Pino.

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