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Planta San Enrique vuelve a operar tras 4 meses y sufre nuevo derrame

Esta vez se trató de petróleo de una central hidroeléctrica. El incidente fue superado el fin de semana. 

(El Mercurio) A mediados de septiembre comenzó a funcionar nuevamente la planta San Enrique de Aguas Cordillera, luego que desde agosto el cauce del río Mapocho dejara de mostrar trazas de los 14 mil litros de parafina derramados en mayo en el centro de esquí La Parva, contaminación que había obligado a cerrar el compejo de la sanitaria.

La Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), explicó su titular, Ronaldo Bruna, había exigido a la sanitaria que se hicieran 10 días de análisis de las aguas del río en los cuales no hubiera rastro de contaminación para permitir la reapertura de la planta, que abastece a más de 163 mil hogares de Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea.

La puesta en marcha de San Enrique dejó atrás el plan de emergencia, que consistió en abastecer al sector con agua proveniente del río Maipo, a través de la planta de Padre Hurtado.

Otro incidente

Sin embargo, el jueves pasado, Aguas Cordillera detectó nuevamente hidrocarburos -esta vez petróleo- en el Mapocho, lo que obligó a paralizar otra vez la planta San Enrique.

“La detección por parte de nuestros sistemas de seguridad nos permitió detener la planta (a tiempo). Felizmente, esta emergencia fue superada el fin de semana”, aseguró el gerente de Producción de Aguas Cordillera, Ricardo Estay. Así, hoy San Enrique opera normalmente.

Según precisó el superintendente Bruna, la hidroeléctrica Electro Austral Generación sufrió la caída del combustible al afluente de la planta. La sanitaria denunció el incidente a Carabineros.

Esa denuncia se suma a la que Aguas Cordillera hizo en mayo ante la Brigada de Delitos Ambientales (Bidema) de la PDI en contra de los responsables del derrame de parafina. El hecho obligó a cortar el suministro de agua a 9.300 clientes y cinco colegios tuvieron que suspender sus clases.

En ese caso, la sanitaria se enteró por reclamos de sus usuarios que acusaban que el agua tenía sabor y olor a parafina. El centro de esquí no había alertado del derrame y la empresa solo se enteró 30 horas más tarde.

Para evitar un hecho similar, La Parva y Aguas Cordillera firmaron un convenio en el que el centro de esquí se compromete a monitorear la zona donde ocurrió el derrame de combustible y reportar los resultados a la sanitaria, para dar aviso en caso de nuevos incidentes.