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Gran Concepción busca proteger sus humedales y densificar zona céntrica

El marco normativo, que reemplaza al que rige desde 2002, se enviará a evaluación ambiental a fin de mes y debiera ser aprobado en 2018. El esquema se implementará justo cuando a la metrópolis le quedan menos de 5.500 ha para crecer.

(El Mercurio) La historia del Gran Concepción podría contarse a través de sus impresionantes obras hidráulicas y de los canales para secar los húmedos suelos de la zona. La ciudad cabecera de la conurbación fue relocalizada en el valle de la Mocha -su actual ubicación- a mediados del siglo XVIII y rápidamente creció hasta desbordar el área más fácilmente habitable. Con el tiempo, los habitantes de la capital del Biobío debieron secar lagunas y rellenar humedales, lo que hizo retroceder el borde del río. A fines del siglo XIX y principios del XX hasta construyeron canales que hoy cruzan el subsuelo del centro.

Todo para dar espacio a la ciudad y sus servicios.
La demanda por usar estos espacios húmedos continúa. Hoy, la gran urbe sureña cuenta con 11 comunas, 1,2 millones de habitantes y demanda cada año 80 hectáreas de terreno para construir casas, escuelas, industrias y centros comerciales.

Eso sí, y por primera vez desde 1765, los planificadores de la ciudad decidieron dejar de pensar en los pantanos penquistas como un espacio para rellenar y construir. Esto, al menos, se desprende del nuevo plano regulador metropolitano que prepara la Seremi de Vivienda y Urbanismo del Biobío.

La entidad trabaja en renovar el anterior instrumento que normaba la intercomuna y que data de 2002. En ese entonces, el Gran Concepción tenía poco más de 700 mil habitantes y la conurbación no contemplaba las comunas de Hualpén, Coronel, Lota y Tomé.

En el organismo esperan presentar el proyecto al sistema de evaluación ambiental a fin de mes y por estos días afinan los últimos detalles con los respectivos alcaldes . Después de este hito, existe un plazo de 30 días de consultas ciudadanas y correcciones. De no mediar contratiempos, el Consejo Regional debería aprobarlo en el primer trimestre de 2018.

“El plano regulador representa una actualización muy necesaria. Hay normas de servicios y de Contraloría que ya no se condicen con el actual plan”, dice el seremi de Vivienda, Jaime Arévalo.

La preservación de los humedales no tiene motivación puramente ecológica. “Son estructuras que cumplen una función, controlan crecidas y además hay que entender que forman parte del paisaje”, dice.

El nuevo plano permitirá, a su vez, a las comunas de la conurbación modificar sus propios instrumentos locales. “Esta actualización permite reflejar los desafíos actuales para enfrentarlos de manera eficiente. Significa ponerse al día con una serie de normas urbanísticas que han cambiado”, asegura Aldo Mardones, alcalde (s) de Concepción.

Otro punto relevante es la densificación. El Gran Concepción se extiende por una franja costera que ya llega a los 65 km y es difícil que pueda seguir creciendo. De hecho, a la urbe le quedan unas 5.550 hectáreas disponibles para edificación, por lo que construir en altura será la tónica en adelante.

El coordinador del Observatorio Metropolitano del Gran Concepción y premio nacional de arquitectura, Sergio Baeriswyl, sostiene que el nuevo marco tiene un impacto positivo en la actividad inmobiliaria.

Pero el urbanista también tiene críticas. “Lamento que el instrumento no contemple la variable de riesgo natural. Respecto de maremotos, inundaciones y sobre todo incendios forestales. Queda en una condición de vulnerabilidad muy grande”, afirma.

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