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Aguas del Pacífico busca instalar planta desaladora de mil litros por segundo

Aguas del Pacífico ingresó proyecto de US$ 162 millones a tramitación ambiental. Agua desalinizada será transportada a la Provincia de Quillota.

(Mercurio de Valparaíso) Una planta desalinizadora de agua de mar que produzca alrededor de 1.000 litros por segundo. Esa es la ambiciosa iniciativa que la empresa Aguas Pacífico -perteneciente al fondo Patria Investments- proyecta para la Región de Valparaíso.

Con una inversión de US$ 162 millones, la firma ingresó la semana pasada el proyecto a tramitación ambiental tras un año de preparación. Se trata de la primera planta a gran escala que se podría construir en la zona, cuyo objetivo es contribuir en la “disminución del déficit estructural del recurso hídrico que afecta a la cuenca del Aconcagua”, indicaron en la empresa.

Precisamente, la iniciativa podría sumarse a otras que impulsa el Ministerio de Obras Públicas en la región. El viernes pasado se dio a conocer de la pronta licitación de un estudio de factibilidad para la construcción de dos plantas desaladoras en la Provincia de Petorca, que producirían entre 50 y 70 litros por segundo. Ambos proyectos beneficiarían a cerca de 62 mil habitantes.

Dos tipos de uso

Según detallaron desde la empresa, el proyecto “Aconcagua” estará localizado en el fundo “El Carrizo”, en la comuna de Puchuncaví. Al igual que las últimas plantas desalinizadoras que se han construido en el mundo, la de ellos utilizará una tecnología de osmosis inversa, que permite que el agua que es devuelta al mar (salmuera) “no produzca un efecto sobre el medio receptor”, dijo el gerente general de Aguas Pacífico, Enrique Cruzat.

Si bien la planta será instalada en Puchuncaví, en un terreno permitido según el Premval (Plan Regulador Metropolitano de Valparaíso), el agua desalinizada no será utilizada en dicha zona. El producto será almacenado en un estanque de acumulación que estará ubicado en la comuna de Quillota. Para su traslado, la empresa construirá una tubería en un sector ya intervenido y por donde atraviesa el gasoducto Quintero-Quillota.

Por lo mismo, el agua tendrá un fin industrial, pero también potable. “El proyecto Aconcagua es de ‘multidemanda’ o ‘multiclientes’, por lo que no se concibió para un cliente en específico. Todo lo contrario, está orientado a cubrir el déficit estructural de agua que afecta a la cuenca del río Aconcagua. De ahí que la calidad del agua producto de la planta desalinizadora puede ser de tipo industrial y/o potable”, explicó el gerente.

En esa línea, el recurso podría ser utilizado, por ejemplo, por las termoeléctricas y centrales ubicadas en Quillota, o bien como agua potable a través de alguna sanitaria.

Trabajo comunitario

Previo a ingresar el proyecto a tramitación ambiental, la empresa desarrolló un plan de relacionamiento comunitario en el que realizaron una serie de consultas ciudadanas con juntas de vecinos, comunidades y sindicatos de pescadores artesanales que trabajan en el área donde se emplazará la planta.

“La comunidad está familiarizada con el desarrollo de proyectos, por lo que sus principales inquietudes estaban relacionadas a los posibles impactos ambientales de la iniciativa. Otros temas que surgieron en las reuniones con las comunidades fueron la preocupación por la sequía que afecta a la región, la falta de empleo y cómo el proyecto podría aportar en esa línea”, contó Enrique Cruzat.

“Es una buena noticia”

Tras el ingreso del proyecto al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), el gobernador de la Provincia de Quillota, César Barra, valoró que las últimas iniciativas apunten “a la desalinización del agua de mar, que es una de las alternativas que existen para enfrentar la escasez del recurso hídrico que tenemos”.

“Que el sector privado se sume a este tipo de proyectos es una buena noticia, tanto para la construcción como la operación. Disponer de mayor agua es una buena alternativa considerando que se decretó zona de escasez hídrica”.

Planta podría operar en 2020

En cuanto a los plazos de la iniciativa, la empresa a cargo precisó que esperan obtener la aprobación del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) durante los primeros meses del próximo año, para luego iniciar las obras en seis meses más (octubre), las que demorarían alrededor de dos años. “Está proyectado que la planta comience a funcionar durante el primer trimestre del año 2020”, aseguraron desde Aguas Pacífico. De acuerdo al EIA que ingresaron, la planta desalinizadora intervendrá cerca de 85 hectáreas, operarán en ella cerca de 40 funcionarios y tendrá una vida útil indefinida.

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